Por Karina Cancino
El periodismo no es oficialismo, no es oposición, es periodismo y no funciona bajo la lógica de los partidos polĆticos porque el periodismo no es propaganda. Es periodismo. Es un fenómeno social dinĆ”mico, orgĆ”nico y vivo e influye en la comunidad y la construcción de ella. La capacidad crĆtica es su columna vertebral, por eso, las y los periodistas estamos obligadas a ejercitarla; porque tambiĆ©n es parte de una condición humana y sobre ello, reiteradamente se cita a Kapuscinski, porque lo define como una forma de estar en el mundo, serĆ” que una forma de vida, no solo un acto de desarrollar tĆ©cnicas para escribir bien.
Por eso, lo que sucedió hoy en la conferencia matutina presidencial, entre la periodista Reyna HaydeĆ© RamĆrez y la presidenta, Claudia Sheinbaum, llama la atención; porque la primera hizo lo que tenĆa que hacer: cuestionar. Preguntar es la principal herramienta del reporteo y la brĆŗjula que seƱala lo que permanece oculto en los actos de poder.
Preguntó a la presidenta cosas incómodas como el asunto de la renta del Castillo de Chapultepec, que no estĆ” mal, pero estaba encaminada a cuestionar el discurso-eslogan del movimiento oficialista que reza āprimero los pobresā, que no coincide con la gala y la presencia y facilidad que ha tenido el gobierno con la FIFA, el mĆ”s grande explotador, no solo de recursos sino de apropiación cultural, que usa el fĆŗtbol como arma propagandĆstica, como un sistema de control ideológico, como empresa voraz.
Solo hay que tomar en cuenta que registró ante el IMPI, al menos 398 marcas, logotipos y elementos relacionados con su evento futbolĆstico. Los beneficiados de este comercio limitado son los de siempre, los grandes patrocinadores, las televisoras y medios de comunicación masiva que adquirieron derechos, la misma FIFA, Āæy los pobres?
Visto asĆ, este show reproduce desigualdades, y aunque haya sido pactado desde sexenios anteriores, el verdadero poder hubiese podido frenar a este grupo de oligarcasā¦
Pero volvamos a Reyna HaydeĆ©. Con su natural manera de preguntar, pidió una respuesta a la presidenta respecto a si tambiĆ©n investigarĆa a las personas que se han movilizado desde varios estados a sus eventos oficiales en el Zócalo y otros lugares, tal como lo anunció para las madres buscadoras que de Jalisco que intentar llegar hasta el estadio Ciudad de MĆ©xico, y que la SecretarĆa de Gobernación anunció investigaciones para saber de dónde salió el dinero.
La presidenta se molestó, dijo que no caerĆa en provocaciones, y dijo que āno son igualesā refiriĆ©ndose a los gobiernos priĆstas y panistas āque entre sus prĆ”cticas tenĆan la criminalización de sus opositores, el acarreo de personas simulando simpatĆas, la manipulación para conservar el poder y otrasā.
Luego, en redes sociales, las reacciones contra Reyna HaydĆ©e se dieron con violencias de distinto tipo. Algunas seƱalaron su āatrevimientoā por cuestionar y poner en duda la narrativa oficial; una defensa que parece una forma de piedad torcida que, en lugar de proteger o enfrentar el problema, termina desactivando la crĆtica.
En otros tiempos, quienes hoy integran Morena āincluidos algunos provenientes de otras fuerzas polĆticasā, cuando eran oposición, alentaban a preguntar y a exigir. SostenĆan que criticar es un derecho, que se puede coincidir o no con quien ejerce el poder pĆŗblico y maneja recursos pĆŗblicos, y que lo grave serĆa dejar de cuestionarlo; sin embargo, hoy eso lo leen como una amenaza directa a lo que podrĆa entenderse como un imperio de cristal, con estructuras que se asumen sólidas, pero reaccionan con fragilidad ante la crĆtica.
Lo que sigue es observar con atención lo que viene para la periodista, porque su integridad puede estar en riesgo. El poder debe ser siempre objeto de cuestionamiento, no la gente; la crĆtica no es un ataque personal, sino una herramienta democrĆ”tica para interpelar a quienes ejercen recursos pĆŗblicos. Y es que el poder, aunque se vista de pueblo o lo repita en su discurso, no siempre actĆŗa en función de los de abajo, y silenciar a una periodista no es un hecho aislado, es el inicio de la pedagogĆa del silencio.