Por Luis Daniel Juárez García
Todos nos preguntamos por qué ni la autoridad electoral, ni los actores políticos, ni los propios ciudadanos denuncian los evidentes actos anticipados de campaña que, desde hace meses, vemos todos los días en Nayarit.
Después de revisar la Ley Electoral, creo haber encontrado una posible explicación. No porque esos actos sean legales, sino porque la propia ley deja abierta una discusión sobre quién puede ser sancionado por hacer campaña antes de tiempo.
La Ley Electoral de Nayarit dice claramente que los actos anticipados de campaña pueden sancionarse. Pero también establece algo muy importante: las personas que pueden ser sancionadas por esa conducta son los aspirantes, los precandidatos y los candidatos.
Hasta ahí todo parece normal. El problema aparece cuando buscamos qué significa ser aspirante. Cualquiera pensaría que aspirante es quien quiere competir por un cargo de elección popular. Pero la ley dice otra cosa.
Para ser considerado aspirante no basta con querer ser candidato, ni con recorrer el estado, organizar reuniones, conceder entrevistas o promocionar la propia imagen. Primero hay que cumplir ciertos requisitos y obtener una calidad jurídica que la autoridad electoral reconoce.
Y aquí es donde, en mi opinión, aparece el verdadero problema. Si solamente pueden ser sancionados los aspirantes, los precandidatos y los candidatos, ¿qué pasa con quien todavía no tiene ninguna de esas calidades, pero ya anda haciendo campaña?
Esa no es una pregunta menor. De hecho, abre una duda bastante incómoda: ¿descubrió la clase política una forma de hacer campaña antes de tiempo sin poder ser sancionada?
Basta ver lo que está ocurriendo.
Varios servidores públicos renuncian a sus cargos y, casi de inmediato, comienzan recorridos por todo el estado, aparecen en eventos, conceden entrevistas, fortalecen su presencia en redes sociales y realizan otras actividades que cualquier ciudadano identifica como actos para posicionar su imagen.
Entonces surge la pregunta: si ya no son servidores públicos, pero todavía tampoco son aspirantes, precandidatos o candidatos, ¿quién los puede sancionar?
La misma ley podría convertirse en una puerta que permite salir de la regulación con una simple renuncia al cargo.
Por supuesto, serán los tribunales quienes tengan la última palabra. Pero precisamente por eso creo que la ley necesita mejorar. Una buena ley no debería dejar este tipo de dudas, mucho menos en un tema tan delicado como la equidad de una elección.
Por eso considero que el Congreso del Estado debería revisar el artículo 218 de la Ley Electoral del Estado de Nayarit y ampliar las personas que pueden ser sancionadas por actos anticipados de campaña, para evitar que un tecnicismo termine siendo más fuerte que el espíritu de la propia ley.
La realidad ya cambió. Hace muchos años las campañas comenzaban cuando la autoridad electoral lo decía. Hoy ya no es así. Hoy las candidaturas comienzan a construirse mucho antes: en redes sociales, entrevistas, recorridos, reuniones, eventos públicos y en la presencia permanente de quienes durante años ocuparon un cargo público.
Y ahí existe una ventaja que no podemos ignorar. Quien pasó años apareciendo en medios de comunicación, encabezando eventos oficiales y ejerciendo un cargo público, naturalmente llega mucho más posicionado que cualquier ciudadano que nunca tuvo esa exposición. Y si, además, basta con renunciar para no ser sancionado por actos anticipados de campaña, entonces la competencia deja de ser pareja mucho antes de que empiece oficialmente el proceso electoral.
Tal vez por eso todos vemos recorridos, entrevistas, espectaculares, publicaciones en redes sociales, campañas de perifoneo y promoción política todos los días… pero casi nunca vemos sanciones.
Y quizá el problema no sea que la autoridad no quiera actuar. Quizá el problema sea que la propia ley dejó una puerta abierta. Una puerta que hace que, antes de discutir si alguien violó la ley, primero haya que discutir si esa persona puede ser sancionada.
Si una ley provoca que los ciudadanos piensen que denunciar será perder el tiempo porque todo terminará discutiéndose en tecnicismos, entonces deja de proteger y de servir para convertirse en un elefante blanco.