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A pata por Erick Bortolotti
¡No mames!
Perdón por empezar así una columna, pero es que no encuentro otra forma de describir lo que sentí cuando vi los primeros segundos del nuevo spot de Nike rumbo al Mundial 2026 “Rip The Script”.
Porque sí, lo primero que vi fue a Raúl Jiménez y pensé: “Qué chingón. Se lo merece.”
Pero jamás imaginé lo que venía después.
Lo que Nike presentó no es un comercial. Tampoco un anuncio. Mucho menos un spot tradicional.
Es una pequeña película de casi seis minutos que parece recordarles a todos los demás cómo se cuentan historias cuando el fútbol es el protagonista.
Y vaya manera de hacerlo.
La cámara nunca descansa. Corre, gira, persigue, acelera y se mete hasta la cocina de cada escena. Los cambios de ritmo son brutales. Hay momentos donde parece una película de acción. Otros donde parece un videojuego. Algunos más donde parece un homenaje descarado a aquellas joyas noventeras que hicieron que toda una generación quisiera salir corriendo a jugar fútbol en la calle.
Y entonces entendí lo que estaba pasando.
Nike no estaba vendiendo tenis.
Nike estaba vendiendo recuerdos.
Los que crecimos viendo aquellos comerciales legendarios sabemos perfectamente de qué hablo.
Aquellas tardes viendo a Ronaldo, Ronaldinho, Cantona, Maldini, Figo o Roberto Carlos enfrentando demonios, jugando en jaulas imposibles o cambiando el destino del planeta con un gol.
Aquellos comerciales que duraban más de lo normal porque sabían que nadie quería que terminaran.
Aquellos comerciales que parecían películas.
Y entonces llegó el momento que, al menos para mí, se robó toda la función.
Jorge Campos.
Sí. Jorge Campos «el Inmortal», «el Brody».
El hombre que convirtió los uniformes fosforescentes en una declaración de principios.
Porque cuando aparece Jorge Campos no aparece solamente un ex futbolista mexicano.
Aparece una época completa.
Aparecen los álbumes Panini.
Las retas en la calle.
Las mañanas de fútbol en televisión abierta.
Los mundiales de nuestra infancia.
Los sueños de millones de niños que alguna vez quisieron aventarse como él.
Y cuando la cámara levanta la mirada en la parte final y aparece observando la jugada decisiva, asentando con la cabeza como diciendo “así se juega”, no pude evitar sonreír.
Porque Nike entendió algo que muchas marcas olvidan.
La nostalgia no se fabrica, la nostalgia se respeta. Y vaya que la respetaron.
Por supuesto que aparecen Cristiano Ronaldo, Mbappé, Haaland, Vinícius y buena parte de la élite actual del fútbol mundial.
También aparecen celebridades, actores, músicos y personajes que convierten la historia en una locura visual.
Pero incluso rodeado de semejante desfile de estrellas, Jorge Campos encuentra la manera de hacerse notar, y eso tiene muchísimo mérito.
Ahora hablemos de Raúl Jiménez.
Porque lo suyo merece un capítulo aparte.
Lo mejor de su aparición es que no está ahí por compromiso.
No está porque Nike necesitara poner a un mexicano. ¡Está porque se ganó ese lugar!
A sus 35 años de edad, después de una carrera construida a pulso, después de superar una lesión que pudo terminar con todo, después de convertirse en uno de los delanteros mexicanos más respetados en Inglaterra, Raúl aparece compartiendo pantalla con los gigantes del fútbol mundial.
Y se siente justo.
Porque durante años el fútbol mexicano ha buscado referentes globales. Y hoy Raúl puede sentarse en esa mesa sin pedir permiso.
Los números y conversación del video también ayudan a entender el tamaño del fenómeno.
Durante sus primeras 6 horas de circulación acumuló 22.3 millones de reproducciones en las plataformas oficiales de Nike y comenzó a ser compartido por figuras como Cristiano Ronaldo y otros protagonistas de la campaña.
La conversación explotó en X no solamente por Cristiano o por Mbappé.
La gente estaba hablando de los guiños.
De las referencias.
De la nostalgia.
De los recuerdos.
De la sensación de volver a ver un comercial que no parece diseñado por un algoritmo.
Y quizá ahí está el verdadero triunfo.
En una época donde todo dura quince segundos, Nike consiguió que millones de personas se quedaran viendo seis minutos completos.
¡Seis minutos! Eso hoy es una eternidad.
Y cuando terminó, me pasó algo que no sentía desde hace muchos años.
Quise volver a verlo.
Porque los grandes comerciales venden productos.
Pero los comerciales legendarios venden emociones.
Y este, carajo, tiene todo para convertirse en uno de esos que dentro de diez años seguiremos compartiendo diciendo: “¿Te acuerdas cuando Nike volvió a hacer magia?”
Yo sí me voy a acordar.
Sobre todo porque entre Cristiano, Mbappé, Haaland y todas las estrellas del planeta, apareció Jorge Campos.
Y por un instante volvimos a ser esos niños que creían que el fútbol podía hacer cualquier cosa.
Y tú ¿ya lo viste?
Ve el nuevo promocional de Nike aquí: https://youtu.be/21sv35_D6no?si=0xJMWzgeA1iybOiK
FOTO: Rip the script – Nike